¿Sabías que aguantar las lágrimas podría costar tu salud?

Santiago, un joven de 19 años, estaba cursando su último año en el colegio. Él era muy responsable con sus trabajos, de hecho era de los mejores de su salón; sin embargo, siempre llevaba una presión constante en el pecho, dormía mal, se levantaba con dolor de cabeza, de estómago y, en algunas ocasiones, se le alcanzaba a nublar la visión por algunos segundos.

Siempre encontraba excusas para autodiagnosticarse, decía que tenía gripa, que algo que comió le había sentado mal o que simplemente era porque estaba muy cansado de estudiar para el icfes, el examen estandarizado que todos los estudiantes colombianos presentan antes de graduarse del colegio para evaluar la calidad de la educación. 

Lo que él nunca se imaginó fue que sus síntomas eran causados por no gestionar bien sus emociones, dentro de esas el llanto. Llevaba meses aguantando sus lágrimas. Discutía mucho con su familia y eso lo ponía triste, escuchaba noticias que le rompían el alma, pero prefería quedarse callado. Inclusive le daba nostalgia dejar su colegio, el lugar que lo vio crecer por 14 años, pero no se atrevía a llorar por pena a lo que sus amigos y familiares pensaran de él. 

Hasta que, un martes cualquiera, mientras trataba de concentrarse frente a la pantalla, sintió que se le fue el aire y el corazón se le aceleró sin razón aparente. 

¿Saben por qué le pasó eso a Santiago?

Porque llorar también es importante para la salud. Según un informe de Harvard Health, las lágrimas emocionales actúan como una válvula de seguridad, pues ayudan a liberar hormonas del estrés y toxinas que, si se acumulan, como le pasó a él, pueden provocar síntomas físicos como tensión muscular, dolores de cabeza, malestar estomacal y alteraciones del sueño.

Además, llorar desencadena la liberación de oxitocina y endorfinas, sustancias que calman el dolor y generan bienestar. Llorar no es solo un desahogo emocional: es un proceso fisiológico que ayuda al equilibrio del cuerpo. 

Reprimir el llanto, en cambio, aumenta la carga de cortisol (la hormona del estrés), y con el tiempo puede afectar la presión arterial, el sistema digestivo e incluso el sistema inmunológico. Así lo confirman estudios recopilados por Harvard, que también destacan que llorar fomenta la conexión social: ver a alguien llorar activa la empatía y fortalece los vínculos.

Como lo señala, también, un informe de OSDE (Organización de Servicios Directos Empresarios) en el 2022, se suele pensar que las mujeres lloran más que los hombres y eso no debe ser entendido como una señal de debilidad. Por el contrario, hay una explicación física detrás de esta creencia. La prolactina, una hormona presente en mayor cantidad en las mujeres, favorece el llanto, mientras que en los hombres la testosterona tiende a inhibirlo. No obstante, con el paso de los años, los niveles de testosterona disminuyen y esto puede hacer que ellos lloren con más frecuencia. 

En otras palabras: llorar no es una señal de debilidad, sino de autocuidado. Es un recordatorio de que el cuerpo y la mente están conectados, y que escuchar esa conexión (incluso con el llanto), es fundamental para vivir mejor. Recuerda, tu cuerpo te está hablando y llorar es una forma inteligente de escucharlo. 

Bibliografía

Licsw, L. N. (2021, 1 marzo). Is crying good for you? Harvard Health. https://www.health.harvard.edu/blog/is-crying-good-for-you-2021030122020

Osde. (2022, 9 noviembre). Una lloradita y a seguir: 5 beneficios de liberar el llanto. Una lloradita y a seguir: 5 beneficios de liberar el llanto. https://www.osde.com.ar/salud-y-bienestar/una-lloradita-y-a-seguir-5-beneficios-de-liberar-el-llanto