Me llamo Leo, tengo 11 años y siempre he sentido que mi mundo camina a otro ritmo. A veces me quedo mirando las ruedas de un carro por minutos largos, o me gusta repetir un movimiento hasta que mi cuerpo siente calma. No siempre entiendo por qué la gente se mira de cierta forma, se ríe cuando yo no lo haría o espera que responda rápido. Lo que pasa es que mi cerebro funciona diferente: tengo algo llamado trastorno del espectro autista.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que el autismo es un conjunto de condiciones que afectan la forma en que el cerebro se desarrolla y se comunica. No se trata de una sola forma de ser, sino de un espectro, lo que significa que cada niño, como yo, o cada persona, lo vive de manera distinta. Algunos hablan poco, otros mucho. Algunos tienen grandes talentos en áreas específicas y otros necesitan más apoyo para las actividades cotidianas.

Cuando mis papás se dieron cuenta
En mi caso, mi mamá empezó a sospecharlo cuando notó que me costaba hablar y que evitaba mirar a los ojos. Según la Mayo Clinic, esas son señales frecuentes: dificultad para comunicarse, comportamientos repetitivos o problemas para interactuar socialmente. No todas las personas autistas las muestran igual, pero en mí eran muy claras. Adicionalmente, no todos las personas tienen el diagnóstico en una edad determinada, algunos se dan cuenta antes y otros después.
Después de varias consultas, los doctores confirmaron el diagnóstico. Nos dijeron que el autismo no se cura, pero sí se puede tratar con apoyo y por eso desde entonces voy a terapias. La Mayo Clinic explica que la intervención temprana es fundamental porque puede mejorar las habilidades de comunicación, sociales y de aprendizaje. Yo hago terapia del lenguaje, donde aprendo a expresar mis ideas con palabras y gestos. También voy a terapia ocupacional, que me ayuda con cosas tan sencillas como abotonar mi camisa o seguir una rutina.
En cada sesión noto que avanzo un poco más. Como dice el blog KidsHealth, los programas educativos adaptados también son muy importantes. Mis profesores saben que necesito instrucciones claras, pasos cortos y rutinas predecibles para sentirme seguro en clase. Para mí ir al colegio no es fácil, a veces mis compañeros piensan que no quiero jugar, cuando en realidad lo que pasa es que no sé cómo empezar la conversación.

Por eso es importante que la gente cercana aprenda sobre el autismo, que entienda que necesito paciencia, que mis silencios no son desinterés y que mis repeticiones no son caprichos. Cuando alguien me da espacio y tiempo, puedo participar. No siempre al mismo ritmo, pero lo logro.
Lo que quiero que sepas de mí:
La OMS recuerda que el autismo dura toda la vida. Eso no significa que sea un límite, sino que siempre voy a necesitar apoyos diferentes en cada etapa. Hoy son las terapias y el colegio, mañana quizá sea un empleo donde respeten mis tiempos o amigos que valoren mi manera distinta de mirar el mundo.
Por último, te dejo un pequeño manual de siete tips donde puedes entender cómo ayudar a personas como yo con TEA (trastorno del espectro autista):
- Se paciente y amable: No todos los comportamientos sociales son fáciles de leer o responder rápidamente para alguien dentro del espectro.
- Habla con claridad y honestidad: Evita metáforas, ironías o sarcasmos que puedan confundirse. Usa un lenguaje directo y sencillo.
- Guía la conversación si es necesario: El ir y venir típico de una conversación puede resultar difícil.. Si una persona con TEA se concentra demasiado en un tema específico, puedes ayudar guiando la charla hacia asuntos que los dos disfruten o tengan en común.
- Pon atención a los espacios en los que se encuentran: Los ambientes con demasiado ruido, luces intensas o mucha gente pueden incomodar a quienes tienen TEA. En esos casos, puedes preguntar si prefieren moverse a un sitio más calmado o con menos personas.
- Explica las claves sociales: A veces, pequeños gestos o convenciones sociales no son evidentes. Aclararlos le puede brindar seguridad a personas como yo.
- Acéptalo tal como es, ya sea un familiar o un amigo: Muchas personas con TEA no se ven a sí mismas como alguien con un trastorno ni buscan cambiar porque se sienten orgullosas de quiénes son y lo único que esperan es ser valoradas y respetadas en su forma de ser.
- Muestra comprensión y brindale tu apoyo: A las personas con TEA a veces las excluyen, se burlan de ellas o sufren de acoso escolar solo por ser diferentes. Si ves que alguien está pasando por esa situación, defiéndelo y si hace falta informa a un adulto de confianza.
Bibliografía:
Trastorno del espectro autista – Diagnóstico y tratamiento – Mayo Clinic. (s. f.). https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/autism-spectrum-disorder/diagnosis-treatment/drc-20352934
World Health Organization: WHO. (2023, 15 noviembre). Autismo. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/autism-spectrum-disorders
¿Cómo puedo ayudar a alguien con autismo? (para Adolescentes). (s. f.). https://kidshealth.org/es/teens/help-autism.html



