Elegir un método anticonceptivo no es una decisión ligera. Se trata de un paso que impacta en la salud, la libertad reproductiva y, en muchos casos, en la tranquilidad emocional. No existe “el mejor método” para todas: lo importante es encontrar el más adecuado según la edad, las condiciones de salud, la frecuencia de las relaciones sexuales y los planes de maternidad. Por eso, conocer sus tipos, eficacia y contraindicaciones es muy importante.
De acuerdo con el portal MedlinePlus, los métodos anticonceptivos se dividen en varias categorías:
- Hormonales
- De barrera
- Intrauterinos
- Naturales
- Permanentes
- De emergencia
Cada uno tiene características propias y su eficacia depende tanto del tipo de método como el uso correcto y constante.
Los métodos hormonales son probablemente los más conocidos. Estos incluyen las píldoras (pastillas), inyecciones, implantes subdérmicos y el anillo vaginal. Funcionan liberando hormonas (estrógeno y progestina o solo progestina) que evitan la ovulación. Su efectividad, según el portal de salud Cigna, puede superar el 90% si se usan adecuadamente, pero requieren constancia y supervisión médica ya que no todas las mujeres toleran las hormonas de la misma manera.

Los dispositivos intrauterinos (DIU), que también pueden ser llamados anticonceptivos de larga duración, son de los más efectivos y utilizados. Pueden ser de cobre, como el ParaGard T, que actúan impidiendo que los espermatozoides lleguen al óvulo. También existen los hormonales, que liberan pequeñas dosis de levonorgestrel (progestina sintética) y ayudan a prevenir el embarazo durante aproximadamente 8 años. Entre los más conocidos se encuentran la Mirena y el Jaydess.
Su eficacia es muy alta, ya que menos del 1% de las mujeres que los utilizan quedan en embarazo. Sin embargo, como todo método, pueden tener efectos secundarios: algunas mujeres experimentan cólicos o dolor pélvico especialmente en los primeros meses tras la colocación, aunque suelen mejorar con el tiempo. La elección entre uno y otro depende de las características y necesidades de cada mujer, así como de la recomendación médica.
Por otro lado, los métodos de barrera, como los condones masculinos o femeninos, actúan físicamente bloqueando la entrada de espermatozoides al útero. Tiene una eficacia del 79% y el 95% dependiendo del tipo y del uso correcto, según el portal Reproducción Asistida. A diferencia de los hormonales, este tipo de métodos anticonceptivos tienen una ventaja fundamental y es que son los únicos que también protegen contra infecciones de transmisión sexual (ITS).

Existen también los métodos naturales, entre los que se encuentran el control del ciclo menstrual, la observación del moco cervical o la medición de la temperatura basal, que suele aumentar entre 0,2 y 0,5 ºC en el momento de la ovulación. Otro ejemplo es el coito interrumpido, conocido comúnmente como “la marcha atrás”, que consiste en evitar la eyaculación dentro de la vagina aunque haya penetración previa.
Estos métodos resultan atractivos porque no generan efectos secundarios, no tienen costo y pueden utilizarse incluso durante el embarazo y la lactancia. No obstante, su eficacia es baja, no supera el 75% y no ofrecen protección frente a las enfermedades de transmisión sexual. Por eso, se recomienda emplearlos con una pareja estable y con la que así no busquen activamente un embarazo, estarían dispuestos a aceptar la posibilidad de que ocurra antes de lo planeado.
Cuando la mujer ya no desea tener hijos, puede recurrir a la esterilización o la ligadura de trompas. Se trata de un procedimiento quirúrgico permanente con una eficacia superior al 99%. Cabe destacar, como aclara MedlinePlus, que este método es irreversible y debe pensarse como una decisión definitiva.
Por último, se encuentran los anticonceptivos de emergencia, conocidos popularmente como “la píldora del día después”. Están diseñados para usarse solo en casos puntuales, como una relación sexual sin protección o una falla del método habitual. Funcionan retrasando la ovulación y deben tomarse lo antes posible para aumentar su eficacia se debe tomar antes de que transcurran 72 horas). No son un sustituto de un método regular y pueden tener efectos secundarios como náuseas, dolor de cabeza o alteraciones en la menstruación posterior.
Ahora bien, ningún método está exento de contraindicaciones. Los hormonales, por ejemplo, no son recomendables para mujeres con antecedentes de trombosis, hipertensión no controlada o ciertas enfermedades hepáticas. Por eso es que la anticoncepción no es una receta única. Implica informarse, evaluar la propia salud y, sobre todo, conversar con un profesional de confianza que guíe la decisión.
Lo importante es recordar que, más allá de la eficacia, el mejor método anticonceptivo es aquel que se ajusta a la vida, al cuerpo y a los proyectos de cada mujer.
Bibliografía
Barranquero Gómez, M., Roig Navarro, J. ., Santiago Romero, E., Fernández-Sanguino, A., Azaña Gutiérrez, S., & Salvador, Z. (2024, 8 noviembre). Los métodos anticonceptivos: tipos, eficacia, riesgos y precios. Reproducción Asistida ORG. https://www.reproduccionasistida.org/metodos-anticonceptivos/
Métodos anticonceptivos: Ventajas y desventajas de los métodos hormonales | Cigna. (s. f.). https://www.cigna.com/es-us/knowledge-center/hw/mtodos-anticonceptivos-tw9513
National Library of Medicine. (s. f.). Control de la natalidad y contracepción. https://medlineplus.gov/spanish/birthcontrol.html



