El cáncer no siempre está escrito en los genes

Daniel siempre había escuchado en su familia que el cáncer era una cuestión de herencia. Su abuela había tenido cáncer de mama y un tío había fallecido por un tumor en el colon. Con esos antecedentes, vivía convencido de que tarde o temprano él también tendría la enfermedad. Esa idea lo acompañaba como una sombra y, durante años, no hizo mucho por cambiar sus hábitos: fumaba, comía con frecuencia comida rápida y pasaba largas horas sentado en la oficina. 

Un día, en una revisión médica, su doctora explicó algo que le cambió la vida. Le dijo que, si bien existen síndromes de cáncer familiar y casos de origen hereditario, la mayoría de los diagnósticos no están determinados por los genes. Según la American Cancer Society, “solo alrededor del 5% al 10% de todos los casos de cáncer están marcadamente vinculados a defectos genéticos (llamados mutaciones) heredados de uno de los padres”. Es decir que el 90% de los casos restantes se relacionan con factores ambientales y el estilo de vida.

Ese día Daniel se dio cuenta de que no todo estaba escrito en su ADN y que muchas de sus decisiones cotidianas estaban influyendo en su riesgo de enfermar. Por esta razón empezó a cambiar sus hábitos. Lo primero que empezó a tener en cuenta fue la importancia de mantener un peso saludable. Según la Mayo Clinic, llevar una dieta rica en verduras, frutas y cereales integrales; y disminuir el consumo de grasas, alimentos procesados y carnes rojas, disminuye de forma significativa la probabilidad de desarrollar cáncer.  

Otro paso fundamental fue dejar atrás el cigarrillo. La doctora le recordó que el tabaco es una de las principales actividades que producen cáncer en el mundo, asociado no solo al cáncer de pulmón, sino también a enfermedades en boca, garganta, páncreas y vejiga. Fue difícil, pero con apoyo y fuerza de voluntad logró abandonar ese hábito. Él no quería vivir lo mismo que sus familiares.

Además, comenzó a moverse más. Según la Clínica Universidad de los Andes, hacer actividad física regularmente ayuda a mantener un peso equilibrado y reduce el riesgo de distintos tipos de cáncer. Daniel se inscribió en clases de baile, algo que no solo le ayudó con su salud física, sino también con su bienestar emocional. 

Su doctora también le habló de la importancia de limitar el alcohol. Tomar bebidas alcohólicas en exceso está directamente relacionado con varios tipos de cáncer, entre ellos el de hígado, mama y colon. Daniel, que antes estaba acostumbrado a beber socialmente casi todos los fines de semana, decidió reducir al mínimo su consumo.

Otro de los cambios importantes en su vida fue cuidar su exposición al sol. A él le encantaba jugar volley playa a todo rayo de sol por largas horas, pero desconocía que los rayos ultravioleta aumentan el riesgo de cáncer de piel. Usar protector solar, ropa adecuada y evitar la exposición prolongada en horas de mayor radiación se convirtieron en parte de su rutina. 

Cabe destacar que la prevención no solo está en los hábitos, sino que también puede estar en la detección temprana. Según Mayo Clinic, acudir a chequeos médicos regulares y realizar exámenes de detección, como la mamografía o la colonoscopia en edades recomendadas, puede marcar la diferencia entre un diagnóstico temprano y uno avanzado.

Con el tiempo, Daniel se dio cuenta de que todos esos cambios no eran una condena ni un sacrificio, sino una forma de generar calidad de vida. Se sentía con más energía, dormía mejor y había recuperado la confianza en sí mismo. Lo más importante: comprendió que, aunque sus antecedentes familiares eran un factor a considerar, no lo definían. La mayor parte del riesgo estaba en sus manos, y él tenía el poder de reducirlo. 

Hoy, cuando alguien le dice que el cáncer es cuestión de herencia, Daniel responde que la genética influye, pero los hábitos pesan mucho más. Una alimentación equilibrada, ejercicio regular, evitar el tabaco y el alcohol, protegerse del sol y realizar chequeos médicos son las herramientas más poderosas para prevenir la enfermedad. 

Recuerda el cáncer muchas veces se escribe en las decisiones que tomamos cada día. 

Bibliografía

Siete hábitos saludables que pueden reducir el riesgo para cáncer. (s. f.). Mayo Clinic. https://www.mayoclinic.org/es/healthy-lifestyle/adult-health/in-depth/cancer-prevention/art-20044816

De los Andes, C. U. (s. f.). Hábitos que ayudan a prevenir el cáncer I Clínica UANDES. Uandes. https://www.clinicauandes.cl/noticia/11-habitos-que-ayudan-a-prevenir-el-cancerSíndromes de cáncer en las familias. (s. f.). American Cancer Society. https://www.cancer.org/es/cancer/prevencion-del-riesgo/genetica/sindromes-de-cancer-familiar.html