2 de septiembre, 2025
Aún me tiembla la mano al escribir esto. Sigo escuchando las palabras del doctor en mi mente: seropositiva para VIH. Es como si mi mundo se hubiera detenido. La carga emocional es inmensa. He pasado las últimas horas tratando de entender cómo pudo pasar, aunque, en el fondo, lo sé. Esas noches en las que creía que no pasaría nada, la imprudencia, la sensación de inmortalidad que tenía a mis 20.
Recuerdo la última vez que me enfermé. Pensé que era de esas gripas fuertes porque tenía una fiebre muy alta que no se iba, un sarpullido que cubría gran parte de mi cuerpo y una fatiga muy fuerte. Esos síntomas que en su momento ignoré, ahora cobran un sentido aterrador.
He estado leyendo artículos sin parar para ver si logro armar este rompecabezas. Según Mayo Clinic, el VIH es un virus que puede contagiarse a través del contacto sexual, el consumo de drogas ilícitas o el contacto con sangre infectada. En mi caso, sé que fue por un encuentro sin protección. Ahora solo queda afrontar la realidad y el pánico que estoy sintiendo pensando en mi futuro.
10 de septiembre, 2025
La ansiedad no me deja dormir. Mi mente se enfoca en las peores consecuencias. La palabra “SIDA” retumba constantemente en mi cabeza. Mi médico me explicó que el VIH no es lo mismo que el SIDA y que este último es la fase terminal si no hay tratamiento. Me asusta mucho pensar en cómo el virus está actuando dentro de mí.

Leo un documento médico que describe exactamente mi miedo: “El VIH destruye ciertos tipos de glóbulos blancos (leucocitos), lo cual debilita las defensas del organismo frente a infecciones y cánceres”. La consecuencia directa de esta destrucción es que mi cuerpo se vuelve vulnerable a diferentes infecciones como la neumonía por Pneumocystis jirovecii o el sarcoma de Kaposi, que son enfermedades que definen el SIDA cuando mi recuento de linfocitos CD4 cae por debajo de 200 células por microlitro de sangre. Sé que estas son palabras muy técnicas, pero básicamente lo que esto significa es que estoy desde ya enfrentando una carrera contra el tiempo para fortalecer mi sistema inmunitario.
17 de septiembre, 2025
Hoy me siento con un poco de esperanza. El doctor ya me asignó el tratamiento antirretroviral (TAR) y me enfatizó que debo ser constante. Es una combinación de medicamentos que debo tomar a diario y lo bueno es que la tecnología actual ha hecho que sea mucho más efectivo y tolerable que hace unos años. El objetivo de este tratamiento básicamente es reducir la cantidad de virus en mi cuerpo.
No me queda más que aferrarme a la idea de que el tratamiento me dará una vida larga y saludable. Según el portal de los NIH (Institutos Nacionales de Salud) sobre el tratamiento para la infección por el VIH, una de las metas primordiales es reducir la carga viral de una persona a nivel indetectable. Si mi carga viral es indetectable, no solo mi sistema inmunitario se recuperará y se mantendrá fuerte, sino, además, el riesgo de transmitir el virus a mis parejas será prácticamente nulo. La clave es la adherencia, es decir tomar pastillas exactamente como me las recetaron para evitar que el VIH desarrolle resistencia a los medicamentos.

5 de octubre, 2025
El tratamiento físico va bien, pero la batalla mental es constante. El miedo al estigma y la discriminación me paralizan. ¿Cómo le cuento a mi familia? ¿A mis amigos? El peso del secreto es casi tan agotador como los síntomas físicos.
Mi terapeuta me recordó que no estoy sola en esto. El estrés de una enfermedad crónica como el VIH afecta profundamente la salud mental. al igual que la dificultad de contarle a otros sobre el diagnóstico. Nuevamente el portal de los Institutos Nacionales de Salud subraya que las personas con VIH tienen el doble de probabilidad de sufrir de depresión que las personas que no lo tienen. Este hecho me hizo dar cuenta de que cuidar mi bienestar emocional, psicológico y social general es tan importante como el tratamiento con los medicamentos.
Me sugirió unirme al grupo de apoyo, intentar la meditación y concentrarme en mantener hábitos saludables como dormir lo suficiente, comer bien y mantenerme físicamente activa. Los trastornos de salud mental son tratables y la recuperación es posible. Sin embargo, necesito recordarme todos los días que el diagnóstico no define mi vida, sino que marca el comienzo de una nueva etapa de cuidado integral. Mañana será otro día de lucha, pero ya no estoy luchando sola.
Bibliografía
El VIH y la salud mental | NIH. (s. f.). https://hivinfo.nih.gov/es/understanding-hiv/fact-sheets/el-vih-y-la-salud-mental
Tratamiento para la infección por el VIH: Conceptos básicos | NIH. (s. f.). https://hivinfo.nih.gov/es/understanding-hiv/fact-sheets/tratamiento-para-la-infeccion-por-el-vih-conceptos-basicos
VIH/sida – Síntomas y causas – Mayo Clinic. (s. f.). https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/hiv-aids/symptoms-causes/syc-20373524



